Los siete estados de la salud y los siete estados de la enfermedad 1

Para mis alumnos

El camino hacia la unidad
El camino hacia la disgregación

Como distinguir los estados saludables de los que no lo son ?
Un buen observador no debería tener grandes dificultades en identificarlos, porque son contagiosos e invaden el camino de todos los que están atentos. El hombre que tiene salud manifiesta su compromiso en la vida y en él emana decisión a la hora de experimentar. Por más dificultades que encuentre a su paso, intenta superarlas y aprender de ellas. Para él no existirán “problemas” sino “situaciones”. Sabrá ajustarse a los cambios que le plantea la vida a cada instante. En realidad, será un ser adaptado al mundo.
Esta adaptación al mundo tiene estados que corresponden, también, a las siete escalas o consciencias del hombre. Cada una de ellas forme parte, a la vez, de un centro energético que tiene por misión disolver poco a poco su densidad material.

Primer estado determinante de la salud

La creatividad es el estado que confiere al hombre el poder de neutralizar el tiempo. Tener buen apetito esta relacionado directamente con la capacidad de crear y de recrearse en este juego.

• Tener buen apetito representa absorber de la vida todo el conocimiento posible, sin trabas ni barreras, sin limitaciones, dejándose abandonar a la energía.

• Tener buen apetito representa saber escoger, de acuerdo con as necesidades reales, el alimento físico, emotivo o mental, adecuado a cada instante.

• Tener buen apetito es conocer nuestra tendencia sensual, no reprimiendo nada y transcendiendo, con ello, la energía hasta el infinito.

Ese estado corresponde al “Juicio mecánico” del hombre que potencia su capacidad de reacción. Quien se acostumbra a vivir con espontaneidad, aprendiendo de la naturaleza y de la vida de una forma automática, genere siempre este estado de buen apetito acompañado, naturalmente de una buen digestión del alimento escogido, lo cual implica “saber masticarlo”, no solamente desde un punto de vista físico sino también en el psicológico, mental y, por supuesto, el espiritual. Se corresponde con el centro “vital”, el que los hindúes llaman el “Muladhara” o Chakra Raíz o fundamento, como base de las energías primarias.

Primer estado de enfermedad

Tener un apetito inadecuado
Tal como hemos dicho anteriormente, la enfermedad no es un estado contrario a la salud, pues es un conflicto que el hombre adquiere consigo mismo en el momento de nacer. Es un estado de búsquedas y preguntas: Por qué estoy aquí ¿Por que he venido?, ¿Que significado tiene mi vida?

Y como al buscarlas no encuentra repuestas, llena su existencia de deseo y fantasía exteriores que lo dejan columpiándose de una forma permanente en el péndulo de la vida.

El primer grado de enfermedad corresponde a una concepción errónea del apetito: tener un apetito inadecuado.
Decíamos antes que el hombre se perdía en la búsqueda de las causas: “esto me ha pasado por esto y me llevara a esto…” Diríamos que la consciencia queda sugestionada por falsos objetivos que nada tiene que ver con la realidad de la vida. Se empieza a elucubrar y se inventan escusas:”-como mi padre era abogado, yo también debo serlo, aunque aborrezca la carrera; es importante para mi ser el primero de todo lo que hago, aunque no disfrute en ello; debo ceñirse a las normas familiares, ya que son un legado de mi abuelo; no puedo decepcionar a mis padres, hermanos, hijos, marido o esposa…” por ejemplo.

Todas estas situaciones van a producir un estado de depresión psíquica que a veces se hace insostenible: la vida se transforma, entonces, en una conquista que, en general, se justifica a través de un futuro que todavía no ha llegado.
La creatividad del individuo empieza a resquebrajarse y como se ha impuesto a si mismo un ritmo para llegar a una meta marcada, el cansancio empieza a bloquearlo y paulatinamente desaparece la intuición… Esta desde ser substituida de inmediato para no perder “el tren de la vida” con reglas y métodos desarrollados por oros que a la vez, también a sido atrapados en la rueda del tiempo. Al correr de los días, el cansancio se hace total, porque el individuo no ha sabido generar una buena digestión de los alimentos nutritivos que ha encontrado (físicos, emotivos o mentales) ni tampoco los ha sabido escoger según sus necesidades reales, ya que ha desoído “su voz interior”

Aquí empieza el infierno, la verdadera locura del hombre. En el aspecto físico comienza a no darle importancia ni a la respiración, base fundamental de nuestro equilibrio, porque nos mantiene en comunicación con el medio aéreo exterior del que formamos parte, ni en la alimentación en el propio sentido de la palabra. Empieza a vivir en lugares anti-naturales, como las ciudades, e incluso sus trabajos se desarrollan en cerradas oficinas a penas se puede vislumbrar la luz solar. Cada vez se utilizan menos los elementos de tracciones naturales, como el caminar y todo lo referente a la actividad física, porque existan maquinas que realizan este tipo de trabajos, algunas también cerradas como el automóvil. El divorcio como el modo natural es cada vez mas evidente, y es así como el hombre va quedando cada vez mas, huérfano de base esencial e integradora. Empieza a perder la confianza en si mismo, pues inconscientemente se ve alejado del medio del que forma parte, y al final acaba por no comprender a este medio. Para sujetarse a la vida, debe creer en normativas técnicas que, en muchos casos, se encuentran ligadas a un sinnúmero de cadenas analíticas, prácticamente sin final, que en realidad no son mas que “monumentales desatinos”.

De ahí surge el gran conflicto: el mundo exterior no compensa en absoluto al ser interior del hombre, pues no responde a sus necesidades ni a su evolución espiritual, por lo que el ser empieza el viaje de vuelta. Antes la disyuntiva que se le presente, el ser interior se rebela, empieza la aseidad, en realidad no se sabe muy bien por qué, y la ceguera y la sordera cada vez son mas grandes; el hombre comienza a no quererse escuchar y a no quererse ver, se olvida de si mismo y se dedica a la caza frenética de objetivos sin tener en cuenta su propia conciencia. Este es el principio de la obsesión o de la observación de un camino unilateral como solución a todos los problemas.

En estas condicione, la persona empezara a comer a deshoras, tomara estimulantes, hara lo que sea para cumplir “los objetivos” y poco a poco se ira doblegando a un estado de tensión. Se olvidara de que el mismo es un ser creativo e intentara imitar a los demás y creara héroes e ídolos a los que imitar.
La facture que deberá pagar por ello será muy cara, porque el esfuerzo anti-natural que ello representa bloqueara todos los centros energéticos del cuerpo, empezando naturalmente, por los centros mecánicos; su cuerpo físico empezara a envejecer prematuramente. En vano intentara entonces disimular esta situación: utilizara prótesis, se teñirá el cabello, se pondrá peluca, se maquilara, inventara una moda especial que todo le haga bonito, se perfumara para olvidar el olor nauseabundo que se produce en su alrededor, creara jaulas de cristal para vivir su desnudez en la penumbra…, lo mas importante será que no se vean los defectos, porque el objetivo es ser perfecto. Finalmente la opinión de los demás siempre será mas importante que la de este personaje al cual no me atrevo ni siquiera a llamarlo hombre.

Aquí aparecerán los primeros efectos en el motor humano: tracción inadecuada, dolores musculares, indigestión, tics nerviosos, conducta insegura e irritable, cambio de estado de animo, etc…., etc…., etc….

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