Drenaje linfático post operatorio

Una larga y estrecha colaboración con los cirujanos plásticos.

 

Una intervención de cirugía estética, como cualquier intervención produce un edema, que no es otra cosa que una reacción de autodefensa del organismo, que se manifiesta en forma de hinchazón provocada por agua, la linfa, los anticuerpos, etc. Y para evitar que aparezcan tensiones en los tejidos y un posible estiramiento de la piel, provocando la apertura de la cicatriz, lo mejor es eliminar este proceso natural lo antes posible.

 

El tratamiento ideal es el drenaje linfático manual, realizado por un profesional especializado en este masaje tan delicado.

 

Al aplicar el drenaje linfático manual podemos constatar que efectivamente se logra una mejor cicatrización, acompañada de una recuperación mucho más rápida.

El drenaje linfático permite reabsorber los edemas de todo tipo de hinchazones, y se desarrolla en dos tiempos:

  • Primero se vacían los ganglios linfáticos a través de suaves presiones, para que puedan absorber el exceso de líquido que se ha producido en la zona operada.
  • A continuación este líquido se drena hacia los vasos linfáticos a fin de evitar retenciones y restablecer su flujo normal.

 

De hecho la práctica del drenaje linfático debería ser parte imprescindible del proceso que implica someterse a una operación de cirugía plástica. Por un lado el paciente obtiene un alivio inmediato de las molestias del post operatorio, y por otro, la seguridad de una recuperación más rápida.

Y lo más importante, unos resultados óptimos.

El tratamiento comienza justo unos días antes de la intervención (entre 2 y 3 días antes), con la finalidad de eliminar todo riesgo de supuración de las incisiones.

Se prosigue justo después de la intervención (de 2 a 3 días después), y dura de 2 a 3 semanas.

Para que el edema desaparezca son necesarias entre seis y diez sesiones de aproximadamente una hora.

 

Otro aspecto importante de la práctica del drenaje linfático tras la operación, es que se aligera el proceso de desaparición de hematomas y se evitan gran parte de las fibrosis que pueden surgir a medida que desaparece el edema. Una fibrosis es una reacción natural de nuestro organismo, que tiende a ligar los tejidos seccionados por el cirujano de una manera excesiva, dejando irregularidades en la piel sensibles al tacto.

El drenaje linfático después de una intervención de cirugía estética es un beneficio indiscutible para el paciente. Por eso, el cirujano es cada vez más consiente de esta ayuda y aconseja a su paciente este tipo de tratamiento capaz de optimizar los resultados

 

  • Vaciar los ganglios para que puedan absorber el exceso de líquido producido por la intervención.
  • Favorecer el flujo linfático para evitar retenciones
  • Eliminar hematomas, edema y fibrosis.
  • En ausencia de substancias y toxinas, la piel cicatriza sin dejar huella.

 

 

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