Embarazo : Desarrollo – Grandes y Pequeños Cambios


Los cambios que se producen durante el embarazo, son diferentes en cada etapa.

En el primer trimestre es común cierto ensimismamiento y del lado físico pueden presentarse mareos, nauseas o vómito y hay que adaptarse a estos síntomas para seguir con el ritmo de vida, además de cambios en la  forma y tamaño del cuerpo. Con los primeros movimientos del bebé, se eleva la conciencia de llevar un hijo en el vientre, esta situación provoca por un lado alegría y por otro ansiedad.

Los cambios de forma y tamaño se empiezan a notar entre el cuarto o quinto mes. En esta etapa, se debe aprender a tener una relación diferente con el cuerpo e imagen corporal. Esta capacidad de aprender a verte diferente, te permitirá relacionarte contigo misma y con tu cuerpo de forma más abierta y flexible.

Hacia el último trimestre ya hay dificultades de movimiento y se empieza a sentir la sobrecarga. Al final del  7º  mes, el bebe se ubicará cabeza abajo y esto puede ocasionar molestias en el bajo vientre, además se empieza a sentir ansiedad por el próximo nacimiento.

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Yoga y el Parto


Las técnicas de respiración pueden ayudarte durante el parto.

 “si tú controlas tu respiración tú controlarás cualquier situación de tu vida”.

Esto puede ser muy fácil de decir pero cambia en una situación como esta, no es lo mismo a estar viviendo el momento del parto. Por esto, es muy importante y recomendable practicar las respiraciones durante todo el embrazo.

La respiración prolongada y profunda, es una de las técnicas utilizadas durante las contracciones, ya que se estimula la glándula pituitaria y esta glándula ayuda a la secreción de oxitocina. Esta hormona, es la encargada de regular las contracciones y la corriente de oxigeno.

Muchos doctores recomiendan beber agua durante el parto, siempre y cuando sea natural.

Lo ideal es estar en un lugar a temperatura ambiente para mantener el cuerpo hidratado.

Otra técnica que se puede usar en el parto, es la visualización, puedes ver en tu mente cómo el bebé está llegando a este mundo.

Sin duda, el momento del parto puede ser muy estresante, de hecho nadie lo niega, afortunadamente existen estas técnicas de yoga que ayudan a miles de mujeres a llevar todo el embarazo de forma más tranquila y bajo control. Esta es una herramienta ideal para lidiar con las diversas situaciones que se tienen que enfrentar.

 

 

Yoga y Fertilidad


Practicar yoga para la fertilidad es extremadamente benéfico para parejas que desean tener un bebé. En la actualidad, los problemas de fertilidad son más frecuentes, tanto en hombres como en mujeres debido a factores como el ritmo de vida y el estrés, que disminuyen más la probabilidad de tener un bebé.

El estrés, además de minar la salud, es uno de los principales enemigos de la fertilidad, el yoga ayuda a relajar el cuerpo y la mente, por eso se considera como uno de los mejores remedios que existen para combatirlo. Con la práctica de determinadas posturas y respiraciones, se estimula y tonifica el sistema reproductor de mujeres y hombres, mejorando el flujo de energía y circulación sanguínea y linfática para equilibrar los niveles hormonales.

El yoga hace que el cuerpo y la mente se unan a través de posturas y ejercicios de relajación que ayudan a incrementar la libido y a producir hormonas sexuales. En todas las posturas hay que trabajar con la respiración y la concentración. Precisamente esto es lo que nos podrá ayudar a aumentar la fertilidad y la predisposición del organismo para procrear. Al encontrase la mente y el cuerpo más relajados, se generan más hormonas sexuales que mejorarán el rendimiento en todos los niveles y como consecuencia, al entrar en este estado, se puede disfrutar mucho más del acto de amor más maravilloso del ser humano.

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Embarazo : Dieta


Son muchas las parejas que programan un futuro embarazo con tiempo de antelación y dentro de este planteamiento deberían incluir unas pautas dietéticas que asegurasen la plenitud física

de la futura madre,

¿y por qué no, también del futuro padre?

 

Los estudios del estado de nutrición de la población han dado la alerta sobre las carencias que se detectan en plena edad fértil. Algunas de ellas pueden repercutir en la salud del hijo: la de ácido fólico, otras influyen en un mayor número de abortos o incluso en la falta de fertilidad.

Practicar durante un tiempo prudencial (de 3 a 6 meses) una alimentación que pueda suplir estas carencias y potencie el feliz comienzo de un embarazo sería altamente saludable.

Necesidades nutrientes:

La dieta deberá ser muy completa y variada, haciendo especial atención en el contenido de:

Vitamina E:

Se ha llamado la vitamina de la fertilidad porque su carencia provoca incapacidad reproductiva en muchas especies animales. Es una vitamina antioxidante que protege los lípidos de las membranas celulares y permite una mayor vitalidad de las células, por ello también se la considera una vitamina antienvejecimiento. Las fuentes principales de vitamina E son: el germen de los cereales (germen de trigo), los aceites vegetales y las legumbres. También puede encontrarse en vegetales como los aguacates o las lechugas.

Vitamina A:

Es fundamental para mantener las mucosas con una máxima calidad, por ello es importantísima para la buena anidación del óvulo fecundado.

Vitamina B6:

El consumo de anticonceptivos orales puede provocar una carencia de estas vitaminas, es importante recuperar la correcta dosis orgánica para empezar bien un embarazo porque, la vitamina B6 o piridoxina, es fundamental en la formación del sistema nervioso.

 Ácido fólico:

Aunque a la mayoría de las embarazadas se les administra un suplemento de ácido fólico, esto no se lleva a cabo hasta el comienzo del segundo mes de gestación, cuando ya se ha empezado a formar todo el sistema nervioso. Por ello las autoridades sanitarias alertan del peligro que supone que las mujeres en edad fértil no hagan una dieta alta en esta vitamina, cuya carencia puede provocar malformaciones.

Hierro:

Es importante empezar un embarazo con los depósitos orgánicos de hierro bien llenos. La tendencia natural a la anemia que se produce durante la gestación será mucho menor si la madre empieza bien nutrida de este mineral.

Zinc:

El retardo en el crecimiento y la maduración sexual, así como diversas deficiencias inmunológicas, están relacionadas con la deficiencia de zinc.

El organismo sano de un hombre concentra una importante cantidad de zinc en la próstata y en los espermatozoides.

Dietas muy monótonas o basadas en productos elaborados con harinas refinadas no aseguran la dosis adecuada para que un organismo joven tenga toda su plenitud física y sexual.

Alimentos de interés:

Levadura de cerveza,,germen de trigo, pescados especialmente azules, mariscos, productos lácteos enteros, huevos, verduras de hoja : espinacas, endibias, zanahorias, remolacha, espárragos, pimientos, legumbres, frutos secos, fruta seca,

frutas : pina, plátano

El embarazo, ¡comienzo de una vida!, Puede ser la mejor ocasión para que una mujer, o mejor aún, una pareja, se plantee el tema de la alimentación como base fundamental de la salud.

Alimentarse correctamente es el primer cuidado que una madre puede aportar a su hijo.

El perfecto estado de salud de una mujer, labrado año tras año de su vida, condicionará a su hijo desde el mismo momento de su concepción. A partir de ese trascendental acontecimiento, los buenos hábitos marcarán definitivamente la salud de ambos.

El embarazo es una gran experiencia femenina y una gran experiencia de unidad, en la que dos seres viven « íntimamente unidos » unos meses de maravilloso desarrollo.

A este vital desarrollo contribuye y colabora toda la naturaleza. Es gracias a todos los ingredientes que aportan los alimentos como se irá formando un nuevo ser, perteneciente a nuestra gran familia.

Así como la naturaleza está a su servicio, la Ciencia de la Nutrición también se debe poner al servicio de esta « magnífica unidad de vida » que son madre-hijo.

En el período de gestación de un nuevo ser, este fundamental concepto de unidad es el que permite afirmar que lo que es bueno para la madre, lo es para el hijo y viceversa. Es decir, todos los nutrientes, que se consideran necesarios durante estos meses, lo son para mantener y conseguir un óptimo estado de salud de esta unidad madre-hijo. La práctica ha demostrado y confirmado esta realidad.

Una mujer que lleve una alimentación adecuada durante su embarazo sale de esta « gran vivencia » mejorada en su « totalidad », y con la excepción de poquísimos casos, son una mayoría absoluta las madres que consiguen amamantar perfecta-mente a sus hijos.

Todas las mujeres que han alcanzado su máxima belleza y atractivo después de un embarazo son una demostración visible de la plenitud física, emocional y intelectual que la maternidad puede aportar.

La futura madre se preguntara:

¿cómo debo comer para que resulte beneficioso para los dos?

La respuesta comenzará con una primera norma consistente en la actitud que se debe adoptar ante la comida y la misma manera de masticar: hay que comer pausadamente, relajada-mente, felizmente e insalivando muy bien. Hay que aprender a masticar y a segregar saliva de una manera voluntaria.

En los actos cotidianos y naturales podemos encontrar los mejores métodos de relajación y por mucho que una serie de acciones naturales las ejecutamos diariamente no podemos asegurar que se realicen correctamente. El acto de alimentase es uno de ellos.           

En cada comida se le plantea a la embarazada una excelente ocasión de prepararse para un parto feliz y controlado.   

La práctica de una buena insalivación y la concentración que se debe realizar para masticar cada bocado unas 20 veces resulta un gran método de relajación.

 

Para utilizar y aprender este sistema de relajación y autocontrol no es necesario buscar un tiempo extra. No requiere mas que sentarse, con un talante feliz, ante una agradable comida, sentirse agradecida a la vida, a la naturaleza que nos proporciona sus frutos, y en este estado de felicidad disponerse a consumir los alimentos,  sabiendo que se está haciendo lo correcto para transformar y transmutar esos nutrientes en lo más importante, « un nuevo ser humano”. Así, la alimentación puede ser un gran acto de « compartir” en el más amplio sentido de la palabra.

Si en el momento del parto se recuerdan esas bellas sensaciones que proporcionan todos estos pensamientos positivos y la madre intenta mantener una constante segregación de saliva, conseguirá la mejor y mas natural relajación.

Una buena organización

Hay que plantear la nutrición durante la época de gestación con inteligencia.

Pensar, plantear y programar, son potencias auténticamente humanas. Con ellas hemos conseguido a lo largo de nuestra historia una mejor calidad de vida. No podemos desperdiciar todo este bienestar que a través de un cúmulo de sabiduría e inteligencia ha conseguido nuestra sociedad. Cuando una mujer está esperando a su hijo, si piensa en las condiciones de tiempos pasados, seguro que se alegrará de vivir en nuestro presente.

Hablando de tiempos remotos, es interesante analizar muchos factores que influyen en el cuerpo de una mujer embarazada.

Podemos comprender que la naturaleza haya programado una mayor facilidad para aumentar el peso desde los primeros días de la gestación. Esto es un resorte de supervivencia para asegurar y llevar a término los embarazos. Se desencadena, normalmente, un fuerte apetito, con una gran tendencia a consumir los más diversos alimentos. Incluso a pesar de algunas molestias digestivas, la embarazada desea comer. ¡Nada más natural!

Si nos trasladamos a épocas en las que debíamos luchar y movernos con gran libertad para conseguir alimentos, comprenderemos lo lógica que es la programación de la naturaleza favoreciendo una gran reserva corporal al principio de la gestación, cuando aún no se ha perdido la agilidad, así se pueden cubrir las necesidades más imprescindibles en los últimos meses, en los que una embarazada, que viviera en plena naturaleza libre, podría tener serias dificultades para alimentarse de una manera suficiente. Ciertamente las condiciones han cambiado y ha sido gracias a la inteligencia humana. Sigamos usando de « ella » para programar una dieta saludable y lógica para un embarazo actual.

Es fácil comprender que, si no se controla desde un principio la cantidad y calidad de las comidas,

se hará un acumulo de grasa. Este aumento y reserva no se va a consumir en meses sucesivos,

porque ¡afortunada-mente! no le van a faltar alimentos a la madre al final de su embarazo

 

Es en este último estado de la gestación cuando existe, por parte de esa

« querida unidad, madre-hijo » una gran demanda de nutrientes.

 

Si estas sustancias indispensables no son administradas por los alimentos, los resortes de supervivencia seguirán desencadenándose, esta vez serán de « supervivencia de la especie », y el feto se desarrollará a expensas de las reservas del cuerpo de su madre.

Es por ello inadecuado y, permítase decirlo, muchas veces poco inteligente, imponer dietas muy restrictivas al final del embarazo, cuando en la mayoría de los casos una buena programación de la alimentación desde el principio de la gestación evitaría muchas complicaciones.

La nutrición bien organizada debe suministrar todos los ingredientes necesarios para que madre-hijo tengan sus necesidades cubiertas y por tanto se asegure un óptimo desarrollo del hijo, pero que éste no se haga a expensas del deterioro de la madre.

Partiendo de que el ideal sería que todo embarazo empezase deseado y programado por los padres y que uno de los factores de una buena preparación sería que la mujer estuviese en su peso ideal al quedarse embarazada, el aumento medio de peso correcto es entonces de 9 a 11 kilos.

Durante el primer trimestre no se debería aumentar más de 0,5 a 1,5 kilos, y de 0,4 kilos por semana durante el resto del embarazo, y aún más correcto sería que el segundo trimestre tan sólo se aumentase 4 kilos y se pudiese tener un margen de 5 a 5,5 kilos de aumento para el último trimestre.

 Debemos recordar que un feto de 6 semanas tiene una talla de 1,5 centímetros, que a las 11 semanas está en unos 5 centímetros y que a los 4 meses tan sólo ha alcanzado los 16 centímetros. Es en el último trimestre cuando el niño consigue su total desarrollo y requiere una gran demanda de nutrientes.

Debido a que un aumento del peso de la madre, muy inferior a los 9 kilos, tiende ir asociado a un bajo peso del hijo al nacer y a un aumento de la mortalidad perinatal, los organismos internacionales de nutrición recomiendan que la ingesta calórica sea, como promedio, de unas 300 kilocalorías/día más de las necesarias para mantener el peso ideal.

Si se empieza el embarazo con un déficit de peso por debajo del 10 por ciento del normal, se puede engordar más de 11 kilos. Sin embargo, si antes del embarazo ya existe un cierto grado de obesidad, la madre deberá vigilar el aumento de peso, pero no es deseable que esté por debajo de 8 kilos.

Será un momento ideal para adquirir buenos hábitos alimenticios que repercutirán positivamente en la lucha contra el sobrepeso, pero no es el momento de corregir una obesidad ya existente, puesto que podría acarrear serios problemas para la supervivencia del feto, debido a la inducción de la cetosis o del catabolismo proteico. Se recomienda no planificar dietas con menos de 1.800 kilo-calorías y 150 gramos de hidratos de carbono al día. Es muy importante cumplir con unos menús muy equilibrados, evitando al máximo las grasas, pero nunca suprimiendo del todo el consumo de aceites vegetales.

Siempre la dieta durante la gestación debe conseguir asegurar el suministro de la energía necesaria y sobre todo de los nutrientes imprescindibles para el desarrollo del feto, de la placenta y para el incremento de tejidos maternos como el útero, las mamas, el aumento de volumen sanguíneo y una pequeña porción de grasa de reserva. En el embarazo y también en la lactancia se requieren cantidades superiores de algunos nutrientes. La naturaleza es tan magnánima a la hora de ofrecernos fuentes alimenticias, que es relativamente fácil adecuar una dieta suficiente en todos los elementos básicos, a los gustos y hábitos más variados.

No se deberá preocupar la futura madre, cuando por el motivo que sea, no desee consumir determinado alimento recomendado como muy nutritivo, ya que se puede encontrar otros productos equivalentes capaces de cubrir igualmente las necesidades. Este caso se puede presentar muy a menudo durante los embarazos, pues es frecuente el rechazo instintivo de algunos alimentos.

 Proteínas

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SABER RECONOCER EL TRABAJO DE PARTO


TIPOS DE CONTRACCIONES.

  • Contracciones preparatorias o falsas.

Son contracciones que no tienen un patrón definido de duración y fuerza y no ocasionan cambios en el cuello uterino. Son  contracciones  breves e irregulares que simulan el dolor de espalda o abdominal.

  • Contracciones verdaderas.

Se presenta con molestia de espalda leve que se irradia alrededor del abdomen inferior.La contracción se inicia con una acumulación gradual de la intensidad y después del clímax ocurre un periodo de reposo.

ETAPAS DEL TRABAJO DE PARTO.

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Empezamos a Meditar?


Es importante tener un lugar dentro de tu casa que sea tranquilo, donde puedas permanecer contigo misma sin ser interrumpida, un lugar lindo donde encuentres paz. En ese lugar puedes colocar flores, velas, incienso. Coloca en el piso un tapete, una manta y un cojín para sentarte de manera cómoda.

Para meditar de preferencia usa ropa holgada, de fibras naturales y de colores claros. Cubre tu cabeza con un pañuelo para que tu concentración aumente y retira zapatos y calcetines de tus pies. Si sientes frío puedes cubrirte con un chal o una manta.

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Embarazo Malestares


El embarazo es una etapa maravillosa en la vida de una mujer, sin embargo, todos los cambios hormonales y estructurales conllevan ciertas molestias que NO son eternas (aunque así lo parezcan) y lo mejor de todo es que aquí te daré tips de como disminuir esas molestias o cómo eliminarlas. Muchas mujeres al quedar embarazadas dan por hecho que tendrán todo tipo de molestias, dolores, agruras, várices, estreñimiento, calambres, dolor de espalda ….. y todo lo que se te ocurra, pero ALTO !  El embarazo NO es una enfermedad y no tienes por qué pasarla mal.

Tendrás que modificar ciertas cosas de tu vida, como tu alimentación, tu actividad física, posturas al dormir, etc… Así podrás llevar un embarazo placentero y fluir con él.

 

NAUSEA Y VOMITO

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Posturas & Habitos para evitar durante el embarazo


Muchas veces puedes dejarte llevar por lo elásticas, atléticas o delgadas que se ven muchas mujeres haciendo posturas de yoga. Durante el embarazo, el cuerpo tiene muchos cambios y debes evitar algunas posturas o respiraciones para que el embarazo siga de manera saludable.

  • Evita la respiración de Fuego, la cual es una respiración corta y muy rápida. Sólo realiza respiraciones Largas y Profundas.
  • No retengas el aire afuera, puedes marearte e incluso llegar a desmayarte.  Sólo reten el aire dentro.
  • Aunque la Postura del Niño o Postura de Bebé es muy relajante cuando no se está embarazada, durante la gestación debes evitar dicha postura porque se oprime demás el abdomen y por lo tanto tu bebé.
  • Evita todas las posturas donde apoyes el abdomen en el piso. Evitar posturas invertidas (parado de cabeza)
  • Evitar ejercicios de levantamiento de piernas tipo “abdominales”.
  • Al recostarte hazlo de lado, preferible de lado izqueirdo para que la sangre circule mucho mejor y llegue mejor el oxígeno a tú bebé, evita recostarte sobre tu espalda.
  • En tu vida diaria, desde el momento en que sabes que estás embarazada, evita el alcohol, el tabaco y las drogas.

Realmente no es necesario brindar con alcohol para festejar el hecho de estar embarazada, puedes hacerlo con jugo, agua mineral para sentir las burbujitas, pero no es indispensable el alcohol.

  • Si trabajas muchas horas sentada, cambia de postura, camina o mueve los pies en tu lugar, eleva las piernas sobre un banco para que las piernas no se cansen y evites várices.
  • Al recoger algún objeto del piso no te inclines, mejor baja en cuclillas.